Ángel Lombardi: “Siempre me he considerado un actor político”

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    ÁNGEL LOMBARDI
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    Semblanza

    “Para nacer de nuevo hay que destruir un mundo”

    Hernan Hesse

    Esta entrevista inicia la oportunidad de incorporar al uso de los republicanos, el mayor número de visiones, de interpretaciones de la realidad actual, inducida desde los hacedores de lo nacional que nos permite asumir aquello que Augusto Mijares llamó “lo afirmativo venezolano”.

    Es el instante propicio para intentar el diálogo como ejercicio pleno, elevado y fructífero del espíritu. Es el tiempo oportuno para intentar abarcar a través, de las palabras; eso que somos como nación. Con el dialogante de este día pretendemos valorar verdaderamente eso que hemos dejado de hacer: conversar con respeto hacia las ideas, incluso, hacia los antagonismos.

    La conversación con ÁNGEL LOMBARDI, MORCONE, MUNICIPIO DE LA PROVINCIA DE BENEVENTO, ITALIA, 13 de diciembre de 1943, nos otorga la posibilidad de seguir creyendo que el pasado es futuro, que el pasado debe hacernos sabios para enfrentar las crisis, pero también para abrazar los periodos de sosiego.

    Ha edificado el “Cultor de la ciencia”, catedrales de papel donde yacen la grandeza, la gloria, asimismo: el infortunio y el infierno de las sociedades. Es, desde esa corriente historiográfica, atrevida, la historia inmediata: Historiógrafo del presente. Ahí va, persiguiendo lo coetáneo, como apropiándose del periodismo, además.

    Él inicia y termina en Maracaibo, vive a Maracaibo. “No cultivo diferencias, simplemente respeto a aquellos con quienes no coincido. Sed infinita en el saber, como Prometeo vivimos robándole el fuego sagrado a los dioses y como Fausto, no conocemos otro anhelo que el conocimiento como poder…” 

    JRR: ¿Qué es la historia? 

    AL: Lo humano, todo lo acontecido a lo humano. Desde el primer hombre sobre la tierra hasta nosotros hoy y los que vendrán en el futuro. Hay que distinguir entre lo humano, que es la historia, y el conocimiento de lo humano, que es lo que nosotros llamamos historiografía, que es la historia escrita. La historia escrita se reduce mucho, porque los testimonios escritos o los testimonios arqueológicos son mucho más cercanos. Se calcula que la presencia humanoide, es decir, los primeros fósiles, estamos hablando de 500.000 años, pero testimoniado, hablando en términos de escritura estamos hablando de 14.000 años. Es decir, que es ínfimo lo que conocemos de nuestra evolución. Ahora, evidentemente mientras más cerca más cosas conocemos, mientras más lejos conocemos menos, pero al final, se ha creado como una especie de conciencia histórica: Somos seres racionales, tenemos una herencia cultural en este caso occidental, greco-romana, cristiana; y en el caso de América Latina, nuestros pueblos indígenas no son autóctonos, vienen de Asia. El primer hombre viene de África: nosotros somos africanos. Alguien me preguntaba alguna vez sobre mis orígenes y yo dije: africano… risas.

    JRR: ¿Con esos ojos azules?

    AL: ¡Claro! De tal manera que somos terrícolas. Quizá pasen miles años para que sustituyamos las cédulas de identidad nacional, por las cédulas de terrícolas. Eso puede suceder. De hecho, hace 500 años no existían las nacionalidades como las conocemos hoy. Existía el Reino de España que era Aragón y Castilla, pero, catalanes, gallegos, canarios, entre otros no se consideraban españoles sino, anexionados, incorporados. Lo mismo ocurría con los franceses, un francés provenzal no se consideraba francés; un italiano del norte era considerado un italiano del norte, no italiano, era lombardo, y así con cada nacionalidad. Los bolivianos eran peruanos del alto Perú. Perú a su vez formó parte del Río de la Plata, es decir que la territorialidad con la identidad nacional, es relativamente reciente. Fíjate que los europeos en este momento tienen medio siglo viviendo un fenómeno, muy interesante, una nacionalidad propia, particular y una nacionalidad compartida en 28 países. Pero en esa nacionalidad de 28 países compartida, existen las regiones que permiten que un catalán se sienta catalán y forma parte del estado español y forma parte de la comunidad europea y viaja con el pasaporte europeo.

    JRR: ¿Aquel concepto que define la historia como “magistra vitae”, maestra de la vida: sigue vigente? 

    AL: Está vigente de manera relativa. Es una frase acreditada al orador romano Cicerón, “magistra vitae”, porque es verdad: nadie aprende de la nada. Nosotros somos seres en aprendizaje. Siempre estamos en aprendizaje, que, es una lección importante. Nosotros nacemos para aprender y hasta el último día de nuestra existencia estamos en capacidad de aprender. El pasado nos enseña, por eso no hay que subestimar a la gente mayor. Toda persona mayor, independientemente de su nivel de instrucción, nos enseña, de tal manera que es muy sabio escuchar a los mayores, escuchar el pasado. Hegel, 2.000 años después de Cicerón dijo: “Si algo enseña la historia es que no enseña nada”, por eso los dos tenían razón. Uno dice que hay que aprender del pasado, y al fin de cuentas el pasado es lo que ya pasó; y el desafío de la vida es el presente futuro, por eso es tan importante el pasado como el presente y nosotros somos seres volcados hacia el futuro.

    JRR: Pero los seres humanos nos olvidamos del pasado…

    AL: Es un error. El pasado está más hecho de olvido que de memoria. 

    JRR: Usted cree en lo que dice Benedetti: “El olvido es un gran simulacro”

    AL: No. El olvido es una necesidad sicológica. Si tú no olvidas ciertas cosas no te dejan vivir. Unas cosas se olvidan conscientemente y otras se olvidan de manera inconsciente que son los famosos traumas sicológicos, pero el pasado siempre nos va a acompañar. Ahora, la realidad existencial es el presente y la expectativa de vida es el futuro, de tal manera que al final el ser humano es un solo tiempo en movimiento. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, como lo diría Antonio Machado. Entonces, no hay que quedarse en el pasado ni hay que quedarse en el presente ni evadirse del futuro, sino conjugar de manera dinámica, a veces paradójicamente, los tres tiempos porque los tres tiempos configuran lo humano.

    JRR: Mucha gente pide que usted se postule a cargos de elección popular, es decir desean verlo participando directamente en la política nacional ¿Qué me dice al respecto?

    AL: Siempre he estado, sólo que somos muy reduccionistas, y creemos que ser actor político es ser gobernador, ser presidente y eso es un error. Ya el hecho de ejercer la ciudadanía nos hace ser actores políticos, el hecho que yo construya una familia con mi esposa, significa que estamos ejerciendo la ciudadanía y somos actores políticos, porque la política es lo ciudadano, lo civil, la sociedad. Como rector de la Universidad del Zulia (LUZ) fui electo, fui decano, fui presidente de la federación de centros, fui durante 20 años rector de la Universidad Católica Cecilio Acosta, (Unica), eso significa ser un actor político. La gente cree que ser actor político es el “carguito” en donde tú puedes robar, donde puedes tener carro con chofer, donde puedes ostentar guardaespaldas: eso es un concepto totalmente errado. Milité, cuando fui liceísta, durante cuatro años en un partido político; luego más nunca quise militar porque reivindico mi independencia de opinión. Tampoco descalifico a quien milite en un partido, esas son opciones libres.

    JRR: Características de la democracia…

    AL: Claro. Hay que entender la política como algo mucho más amplio: Más allá del cargo y la militancia partidista. También es un problema de vocación, si a mí me hubiera gustado solamente la política quizá hubiera terminado en esa política visible, tradicional, pero; resulta que yo también tengo vocación intelectual, académica, educativa, en fin, por esas múltiples vocaciones que me enriquecen, siempre me he considerado un actor político, evidentemente no he tenido interés en ciertos cargos. A mí me ofrecieron la senaduría en el Zulia cuando el MAS (Movimiento al Socialismo) cuando estaba Luis Hómez. En varias oportunidades, varias corrientes políticas me han ofrecido la candidatura a la gobernación. Por cierto, te cuento una anécdota: Cuando el Movimiento V República llegó al poder con Chávez, la dirección regional de ese partido me ofreció la candidatura a la gobernación, (risas…) formé parte de la comisión constituyente de Chávez, recién electo presidente, trabajé durante unos meses, siempre aportando ideas; así que he sido actor político, metido allí. Lo que pasa es que no me llena tener guardaespaldas, enriquecerme. Me interesa desarrollar más una vocación política con acento ciudadano que de cargos. Rafael Caldera me ofreció Corpozulia en su segundo mandato, lo que pasa es que yo veía mi perfil y me veía más en la academia, en la universidad, en la militancia intelectual, ciudadana; en contacto con la juventud, con la gente: no me gusta aislarme.

    JRR: ¿De esa universidad que usted conoce tan bien ¿Qué nos queda? 

    AL: La universidad está en crisis como el país. Sería absurdo decir, yo estoy bien y el resto está mal, en Venezuela todas las instituciones están tocadas por la crisis general. Ahora, evidentemente que la crisis algunas personas la manejan mejor que otras. Se pudieran hacer muchas cosas y no se hacen, pero bueno, la universidad se va a recuperar igual que el país. No sabemos el cuándo y el cómo, pero se va a recuperar porque ninguna sociedad se suicida. Ahora, la universidad tiene que reinventarse porque no es lo mismo la universidad de ayer, de hoy y de mañana, igual que el país debemos de reinventarnos. Yo he acuñado una frase que dice: Vamos a seguir siendo un país con petróleo, pero no un país petrolero, ¡Son dos cosas muy diferentes!

    JRR: ¿Qué significa Maracaibo para Ángel Lombardi?

    AL: Hay un concepto muy poco usado en el mundo, pero que es muy importante es la “Matria”, normalmente hablamos de patria, claro, porque tenemos la tradición del hombre patriarcal, machista, y eso nos ha llevado a configurar una visión del mundo y de la vida básicamente masculina a pesar de la importancia de la madre, de la esposa, de la hija, entre otras. Igual es nuestra relación afectiva con una patria, de allí el pasaporte, la cédula y decimos ¡soy venezolano con mucho orgullo! Los diversos paisajes, pero dentro de esa patria propia está la “Matria”, o sea, hay un lugar, bien sea porque naciste allí, bien sea porque las cenizas de tus seres cercanos están enterradas allí, bien sea porque la mayor parte de tu vida está allí, bien sea porque tus mejores experiencias afectivas están allí y eso se convierte en un territorio espiritual que te identifica y te marca como nada. A mí me encantan los Andes, la montaña, mi esposa es trujillana, el mar me encanta contemplarlo; pero, definitivamente llega un momento en el que estoy circunscrito, espiritualmente, a ese lugar llamado Maracaibo que incluye el lago y todo lo que eso significa. Al mismo tiempo tengo una visión universal, yo me siento terrícola y en lo posible para mí no hay ninguna diferencia de color, raza, religión. Entonces, uno es humano, terrícola “Laudato sí’” del Papa Francisco, formamos parte de una patria, de una identidad nacional, pero evidentemente, afectivamente la mayor parte de nuestra vida está circunscrita a un espacio muy pequeño que puede ser una calle, una casa, una plaza, puede ser un paisaje.

    JRR: ¿Piensa irse del país y cuáles serían los motivos?                                              

    AL: No pienso irme del país. Los motivos son muchos, pero voy a darte uno que es el de tipo espiritual: Mi padre, mi madre y mis hermanos están enterrados aquí y tengo que cuidar sus cenizas, risas… Aspiro que alguien cuide las mías, risas…

    JRR: Durante su proceso creador ha demostrado inclinación hacia esa corriente historiográfica llamada: historia inmediata, que, al mismo tiempo alude lo periodístico, háblenos de eso.

    AL: Acaba de morir un gran venezolano: Cruz Diez, y él hizo una obra muy importante y dijo algo muy importante: “En Venezuela todo está por crearse, nosotros siempre llegamos tarde”. Lo que aquí puede ser novedad, realmente no es así en otras partes. Hay un autor inglés llamado Edward Carr, y él dice: “La historia es un diálogo entre el presente y el pasado”. Y un filósofo italiano Bendetto Croce dice: “La historia siempre es contemporánea”. Cuando yo miro a los egipcios, lo estoy haciendo desde mi presente, por mucha información que yo posea de los Maya, de los aztecas o los egipcios; pero mi información está en código presente porque yo pertenezco al presente. Por eso el presente es parte esencial que define el conocimiento histórico. De tal manera que cuando alguien dice: “Respetando los hechos…”, yo les digo ¡un momento! Sé que Bolívar nació en 1783 en Caracas, pero, a partir de ese dato que es lo único auténtico que pertenece al pasado, el resto es interpretación. Por eso aparece el Bolívar de los autoritarios, está el Bolívar de los demócratas, está el Bolívar del siglo XIX, el del siglo XX, pero no es un Bolívar del pasado es un Bolívar recreado por el presente y casi siempre para abusar o utilizar esa figura para legitimar algo en el presente.

    JRR: Edward Carr dijo alguna vez: “Para conocer la historia conoce primero al historiador”, ¿qué opina sobre esa frase?

    AL: El historiador interpreta, la historiografía es básicamente interpretación, y el que interpreta es un ser humano que tiene una religión, unas creencias, unos prejuicios, una ideología, una doctrina, una visión filosófica, una manera de ver las cosas, una manera de juzgar. Eso es una subjetividad que a pesar de que los datos que manejan tratan de ser objetivos, la interpretación siempre es subjetiva. Por eso la información que tú tienes del historiador te va a ilustrar sobre su interpretación.

    JRR: Recomendable es leer varios autores sobre un mismo hecho para obtener una conclusión.

    AL: Sí. Por ejemplo, esa imagen que tenemos de bolívar es una imagen construida historiográficamente. Felipe Larrazábal comenzó a recopilar información sobre Bolívar el que crea el culto a Bolívar en términos historiográficos es nuestro coterráneo Rafael María Baralt. Después la fortalece Gil Fortul, hay un Bolívar que los historiadores van construyendo y los gobiernos van a provechando. Por eso, metodológicamente es muy importante conocer al opinante, al intérprete.

    JRR: Hay un Lombardi poeta que ha dicho cosas como: “Unos construyeron catedrales de piedra, otros apenas llegamos a construir catedrales de papel, la intención es la misma…”

    AL: Sí claro. Porque la poesía es quizá la manera más natural de expresarse el ser humano, porque te ubicas allí básicamente en un nivel de sentimiento, de espontaneidad. También hay una poesía reflexiva, filosófica. ¿Quién no se ha enamorado y no ha sido poeta? Risas… O aquel que disfruta de un paisaje o algo que lo conmueve. La poesía forma parte de la formación.

    JRR: Venezuela ha tenido una historia constitucional avasallante: más de 27 ha tenido el país.

    AL: No estoy seguro si son 27 o 29, si tomamos en cuenta que los ingleses no tienen constitución escrita risas… y que los norteamericanos tienen una sola, risas… con 16, 17 enmiendas, podemos decir que ¡lo nuestro es una barbaridad! Por eso, un constitucionalista venezolano que ahora no recuerdo su nombre, les llamó constituciones de papel. El gran secreto de un país, que hay un país mejor Singapur, Hong Kong, se dice este es mejor que el otro, la raza; esas son tonterías. La diferencia entre un país que progresa y otro país que no progresa es el cumplimiento de la ley: el día que entendamos eso progresaremos. Porque las leyes pueden ser imperfectas, normalmente lo son y tú puedes ir modificándolas, perfeccionándolas; pero lo que no puede eximir a nadie, ni al presidente de la república, es su cumplimiento. Cuando nosotros, y me disculpas el término, “pateamos” la ley: “pateamos al país”.

    JRR: Además las constituciones están hechas para perdurar en el tiempo, ahí está establecido el proyecto de nación…

    AL: Son principios fundamentales: la libertad, la democracia, la convivencia, los derechos humanos.

    ANGEL LOMBARDI
    ANGEL LOMBARDI

    JRR: ¿Venezuela va a salir de la crisis?

    AL: Absolutamente.

    JRR: ¿Cuál es el camino?

    AL: Lo primero salvar el alma, el espíritu o sea que no nos aplaste la crisis. Esto no lo mandó Dios, no lo inventó el diablo, esto lo fabricamos nosotros. Cuando tuvimos bonanza no ahorramos y cuando tuvimos malos gobernantes los reelegimos, así de sencillo; tenemos una corresponsabilidad. Tenemos que aprender de nuestros errores. Santayana el filósofo e historiador español decía: “Un pueblo que no aprende de sus errores está condenado a repetirlos…” sencillamente elijamos buenos gobernantes, eliminemos el presidencialismo, ninguna reelección: nadie es imprescindible, castiguemos severamente la corrupción. En fin, cuando cumplamos la ley, seamos exigentes con nosotros mismos y seamos exigentes con nuestros gobernantes el país vuela. El país tiene muchos recursos, empezando por sus recursos humanos que son realmente importante. Los japoneses no tienen casi recursos y ellos vuelan. Nosotros podemos tomar el camino del progreso, pero, tenemos que empezar por retomar la confianza por nosotros mismos.

    JRR: ¿El venezolano carece de memoria histórica?

    AL: El venezolano y la clase dirigente. Nosotros vivimos un poco a la moda, el día a día y eso es grave. Nosotros tenemos que construir nuestra memoria histórica a través de la ética civil, es decir, la ética de los talentosos, la gente de la cultura, de las ideas de la construcción positiva del país, y “lo afirmativo venezolano” que tú citabas. Tenemos que tener más confianza en nosotros mismos, más confianza en nuestros talentos y esto lo vamos a superar.

    Ángel Lombardi, considerado uno de los historiadores más lúcidos del país otorga en sus análisis, la salida, la motivación hacia el encuentro de una Venezuela de prosperidad y progreso. El historiador, hombre que ama la vida y sabe interpretarla. Así va consumando y consumiendo la vida con el oficio de historiar.

    Frases lapidarias de ÁNGEL LOMBARDI:

     “Cuando tuvimos bonanza no ahorramos y cuando tuvimos malos gobernantes los reelegimos, así de sencillo; tenemos una corresponsabilidad…”

     “No pienso irme del país. Los motivos son muchos, pero voy a darte uno que es el de tipo espiritual: Mi padre, mi madre y mis hermanos están enterrados aquí y tengo que cuidar sus cenizas, risas… Aspiro que alguien cuide las mías…”

     “Formamos parte de una patria, de una identidad nacional, pero evidentemente, afectivamente la mayor parte de nuestra vida está circunscrita a un espacio muy pequeño que puede ser una calle, una casa, una plaza, puede ser un paisaje…”

    Maracaibo, agosto de 2019

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