*¡can’t breathe – ¡No puedo respirar!*

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Por Alexandra Casán Instagram@soyalexacasan
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Por: Alexandra Casan

@soyalexacasan

Please, i can’t breathe, era lo que George Floyd lograba pronunciar antes de morir, ¡i can’t breathe! era lo que las personas en apoyo a Floyd, horas después de su fallecimiento gritaban en una comisaría cercana al lugar donde él murió. Aunque sea un hecho en particular lo que generó esta frase, realmente no es una frase más, y no lo es, porque fueron las últimas palabras de un hombre que, por su color de piel, fue interpelado de una manera arbitraria y desproporcionada, causándole la muerte; no lo es, porque metafóricamente sin respirar están cada una de las personas que, por ser diferentes, son juzgados, y señalados, sin que, su condición humana, condición que compartimos todos, sea lo que prime ante cualquier juicio.

Esta frase me recuerda a una que pronunció Nelson Mandela, en alguna ocasión, “al salir por la puerta hacia mi libertad supe que, si no dejaba atrás toda la ira, el odio y el resentimiento, seguiría, siendo prisionero”. Quizás Floyd, no podía respirar y por eso murió, pero nosotros, los seres humanos somos prisioneros de nuestro odio hacia lo que es diferente, a veces sin darnos cuentas, somos prejuiciosos, envidiosos y nos creemos poderosos ante todo lo que nos rodea, ¿pero?, ¿realmente es así? Durante la pandemia han muerto personas de diferentes edades, condición social, sexo, religión, ideología, raza, tamaños y colores, han muerto personas y seguimos creyéndonos superiores a otros por diversas razones, siendo una de ellas el color de su piel.

La frase “No puedo respirar”, me enseña, tanto el día de hoy, me recuerda que los animales y hasta nosotros mismos no podemos respirar, de tanto daño que le hacemos al planeta, me recuerda los miles de personas que mueren por infección respiratoria debido al Covid-19, y a las que podrían morir, si las personas siguen comportándose como hasta ahora, “no puedo respirar”, me recuerda, al acoso que sufren miles de personas por su condición sexual y a los centenares de muertos subsaharianos que tratan de venir a España huyendo de la miseria, violencia y explotación que se produce en su región.

En consecuencia “no puedo respirar”, es una frase que compartimos todos, por diversas razones, es una frase llena de injusticia y prejuicio y que retrata una vez más, lo que somos como sociedad. El mundo está lleno de personas maravillosas, pero, aún, no es suficiente y debemos luchar y hacer más para acabar con las injusticias que hoy nos están definiendo como sociedad.

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